Propuestas en el 3er. Encuentro por el Agua 2014

Entre el 2004 y el 2010 la extracción minera contó con el amparo del Estado colombiano para explotar los recursos y enriquecer a las compañías gracias a las deducciones de impuestos que les concedieron. Dicha regulación representó un gran auge para este negocio en el país, pero el impacto fue tal, que miles de colombianos han salido expulsados de sus territorios y muchas fuentes hídricas han quedado en grave riesgo, como es el caso del Páramo de Santurbán en Santander. Por ello, pensar en el desarrollo regional con una política ambiental transversal es impajaritable en este tiempo; más cuando el cambio climático es inminente y el país comienza a sufrir sus efectos. El fenómeno de la niña azotó entre el 2010 y el 2011 a diversos departamentos (Antioquia, Arauca, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Caquetá, Casanare, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Huila, La Guajira, Magdalena, Meta, Nariño, Norte De Santander, Quindío, Risaralda, Santander, Sucre, Tolima, Valle Del Cauca), dejando una tragedia humanitaria y un impacto económico que sintió la producción agrícola y pecuaria. Hoy, el fenómeno del niño nos amenaza con largas sequías que ya notamos en Casanare y la región caribe; cuyas consecuencias se percibirán, no solo en las economías que dependen de la pesca, los acueductos y las hidroeléctricas, sino también en la biodiversidad, poniendo en grave riesgo nuestros ecosistemas. En el Tercer Encuentro por el Agua, organizado por Bibo y El Espectador, dejamos clara nuestra posición como partido en la disputa por la Presidencia de la República: el medio ambiente debe ser el eje central de las políticas de desarrollo para Colombia. Aquí resumimos nuestras propuestas. (Lea también los cinco desafíos ambientales urgentes) 1. Crear una política de cambio climático y exigir a los países desarrollados la corresponsabilidad frente a este fenómeno. Colombia debe exigir una corresponsabilidad seria y justa. Según el PNUD, nuestro país es ‘especialmente vulnerable’, pues sus asentamientos humanos en la zona andina están a merced de la escasez hídrica y, en las costas, el aumento del nivel del mar afecta una gran cantidad de población y puntos claves para nuestra economía. Además, presenta la mayor recurrencia de eventos extremos y emergencias asociadas al cambio climático; es un país que recibe el golpe de lo que provocan las potencias industriales. 2. Combatir la ambigüedad normativa que existe frente a la protección de ecosistemas estratégicos, ya que por un lado se prohíbe la realización de actividades extractivas o económicas en ciertos ecosistemas, pero por otro – si se encuentra algún mineral valioso – se aprueba su extracción. A pesar de que en Colombia está prohibida la explotación minera en los páramos, al año 2012, según la Defensoría del Pueblo, se habían concedido 391 títulos mineros en diferentes zonas del país. 3. Reformar las Corporaciones Autónomas Regionales (organizarlas por cuencas y dar fortalecimiento técnico-científico.). A su vez, debe haber una institucionalidad que responda a la Colombia biodiversa, que dé respuestas puntuales a las diferentes regiones conforme a sus necesidades, problemáticas y características, y a una política de sostenibilidad urbana. 4. Colombia necesita una nueva política agraria e industrial; no volver al siglo XVI, sino pensar en un modelo de desarrollo del siglo XXI. Es inaudito que en este tiempo nos proyectemos bajo una economía dependiente de la minería – mercantilismo de hace 5 siglos – explotando lo que se extraiga del suelo sin siquiera afianzar una política de desarrollo sostenible y pensada en acrecentar la industria y el empleo digno en el campo. 5. Los problemas ambientales de la Amazonia, Chocó y la Orinoquia van a continuar si aumenta la deforestación en el área Andina. Se debe crear un observatorio ambiental que aporte estudios rigurosos sobre el impacto ambiental por causas antrópicas sobre nuestros ecosistemas. 6. Más que una ley de páramos o agua definida por intereses políticos del Congreso, Colombia necesita fortalecer su institucionalidad ambiental. Algo que se logra con una legislación clara y entereza a la hora de hacer respetar las normas. 7. El ordenamiento territorial no se debe seguir haciendo en cada municipio sin antes diseñar una política macro por regiones. Debe haber ordenamiento territorial basado en las cuencas hidrográficas, en tanto que la jurisdicción y autoridad ambiental debe ser ejercida conforme a esta territorialidad. 8. Es urgente buscar un equilibrio entre energías fósiles y energía hidroeléctrica. Se hace necesario para reducir la emisión de carbono y frenar la contribución nacional en la degradación de la capa de ozono y la afectación que este tipo de combustibles tienen sobre la biodiversidad una vez son usados en la industria en la vida cotidiana. 9. Permitir inversionistas extranjeros en los campos energético y minero, pero las que traigan alta tecnología y paguen los impuestos que correspondan. Solo es posible lograr una explotación sostenible y respetuosa del medio ambiente con tecnología de avanzada. Asimismo, debemos exigir una tributación justa que nos quite la responsabilidad fiscal de financiar a las multinacionales mineras: en cifras, entre 2005 y 2010, estas pagaron 878 mil millones anuales por concepto de impuesto sobre la renta y tuvieron deducciones, descuentos y exenciones de 1,78 billones. Es decir, por cada $100 pesos efectivamente pagados, tuvieron un descuento de $200. 10. Subir los estándares de potabilidad del agua: en muy pocas ciudades de Colombia se puede tomar el agua de la llave. Y esto se debe, en gran parte, a la corrupción que se encarga de retrasar las obras de infraestructura, como el caso del Casanare, donde la politiquería y el clientelismo han mantenido la ciudad sin sistema durante años.

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