Las Ceibas se respeta: la ciudadanía huilense defiende su agua

Las Ceibas es un afluente del Río Magdalena desde sus orígenes en el Huila y fuente abastecedora del acueducto de su capital: Neiva, que alberga el 30% de la población total departamental. Por esta importante fuente de agua marcharon los huilenses el pasado 10 de abril, a quienes acompañamos durante este gran recorrido, que vinculó ciudadanos de todas las organizaciones sociales y juveniles, de variadas tendencias políticas, para defender su derecho al agua. La concesión de un contrato de exploración minero energético a la multinacional francocanadiense Alanse Energy Corp., que pone en riesgo una zona montañosa de la cordillera oriental, muy importante para Las Ceibas, tendría un impacto ambiental muy negativo para las comunidades circundantes. Esto se sumaría al efecto destructivo de una mala planificación de los suelos, la deforestación, la ampliación de la frontera agrícola y el establecimiento de potreros en zonas de vocación agrícola y forestal que advierte el grupo cívico promovido para su conservación desde la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena -CAM-. En el mes de marzo, el presidente de la república, en un acto público, afirmó que desde su puesto evitaría a toda costa la concesión de permisos para la explotación de esta reserva de agua; pero, como aseguró el concejal de Neiva Hernán Motta en entrevista para el diario La Nación: “Indiscutiblemente acá hay el otorgamiento de un polígono para exploración. Ese permiso conlleva a un documento firmado y además para el proceso de exploración no necesita ni siquiera licencia ambiental, sencillamente han hecho una subasta y esta se la ganó Alange Energy; seguramente habrán tenido que pagar un dinero y firmar un documento. Por eso nos parece tan extraño que con una varita mágica el Presidente diga que se suspende la intervención de la cuenca y todo quedó solucionado”. Sumado a la evidente desconfianza hacia las promesas del presidente, se alerta de la presencia de cabildos indígenas en la zona donde se concedió el permiso de exploración y de la necesidad de un proceso administrativo, que solo le atañe a la Agencia Nacional de Hidrocarburos, para revocar el permiso a la multinacional. Urge tener un ordenamiento territorial serio en Colombia que respete los principios ambientales y constitucionales; que respete los páramos, de los cuales depende la vida de los ciudadanos y de toda la biodiversidad. Por eso acompañamos al líder Rodrigo Lara y a todos nuestros amigos de la Alianza Verde Huila, asumiendo la responsabilidad, como partido, de promover la justicia ambiental.

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