[La columna que causó mi despido de El Tiempo] Reflexiones sobre un escándalo

Se preguntaba Rudolf Hommes en su columna de la semana pasada por qué unos temas se vuelven escándalos y otros no. Sugería que se requiere que el grueso del público tome conciencia y que haya un instigador. El cubrimiento que EL TIEMPO le dio al escándalo de Agro Ingreso Seguro (AIS) ofrece una oportunidad para reflexionar al respecto. A diferencia de los demás medios escritos, EL TIEMPO no profundizó sobre el programa AIS sino sobre los efectos políticos del escándalo. Tomar ese ángulo era una decisión periodística válida dado que sus socios de la revista Cambio ya habían hecho el resto del trabajo. Sin embargo, más que un cubrimiento, lo que hizo EL TIEMPO fue una fabricación inducida para apoyar su interpretación deseada de los efectos políticos del escándalo. La fabricación sesgada empezó con una pregunta en un foro en el tiempo.com, siguió con una nota que destacaba lo dicho por los foristas y concluyó con un supuesto artículo de análisis. En el foro se indagó a los foristas si creían que Arias debía renunciar por el escándalo de AIS. No sobra recordar que a EL TIEMPO nunca se le ocurrió preguntarles a sus foristas si Juan Manuel Santos debía renunciar por el escándalo de los _x0091_falsos positivos_x0092_. En el caso de Arias sí se le ocurrió. Culminado el foro, publicaron una nota titulada _x0091_Indignación y rechazo genera Andrés F. Arias por caso de Agro Ingreso entre lectores de eltiempo.com_x0092_, en la que destacaban que _x0093_la mayoría de usuarios le pide al ex ministro que renuncie a su precandidatura_x0094_ y que _x0093_hubo muy pocos que defendieron a Arias_x0094_. Luego del foro inducido y la nota destacada, remataron con un artículo cuyo título sentenciaba: _x0091_Andrés Felipe Arias sale debilitado y Juan Manuel Santos logra ventaja en medio del escándalo de AIS_x0092_. Es obvio que Arias sale debilitado, pero no es nada obvio que la consecuencia sea que Santos _x0093_logra ventaja_x0094_. EL TIEMPO asegura que el traspié de Arias _x0093_llevó a Juan Manuel Santos a convertirse en un ganador neto esta semana_x0094_. ¿De dónde saca EL TIEMPO que el espacio perdido por Arias fue ganado por Santos? ¿Hicieron una encuesta? No, pero a falta de encuesta el periódico usó su foro para lanzar la pregunta, inducir la respuesta y construir de allí sus conclusiones. Aunque Arias no está compitiendo con Santos, sino con Noemí dentro de la consulta conservadora, el supuesto análisis ni siquiera menciona que una de las posibles ganadoras del desliz de Arias es Noemí. Además, el análisis se inventa un hecho para reforzar su argumento. Afirma que una de las razones por las cuales el fortalecido es Santos es que _x0093_los conservadores, además, tienen que someterse a una consulta interna para buscar su candidato, mientras _x0091_la U_x0092_ ya lo tiene: Santos_x0094_. _x0091_La U_x0092_ no ha escogido candidato presidencial. Lo único que le han ofrecido a Santos en la U es la jefatura del partido, no la candidatura presidencial. _x0091_La U_x0092_ es el promotor del referendo reeleccionista y si es aprobado es de esperarse que sea Uribe, no Santos, el candidato presidencial de _x0091_la U_x0092_. Supongo que esos hechos dañaban el _x0093_enfoque del análisis_x0094_ y por eso fueron desechados. No será fácil que Noemí merezca el respaldo de Uribe, después de que ella lo ha acusado de _x0091_comprar_x0092_ el referendo y amenazado con _x0091_derrotarlo_x0092_ en las urnas._x0094_ Esta frase, casi transcrita de declaraciones de Santos, trata de presentar como periodística la versión de Santos de que él, a diferencia de Noemí, no es un traidor ni quiere derrotar a Uribe. Cualquiera que conozca medianamente la carrera de Santos sabe que cambiar de bando ha sido la constante de su ascenso político, al igual que de Noemí, y cualquiera entiende que ambos quieren suceder a Uribe; sólo que Santos quiere hacerlo sin que parezca una traición, agrego yo. La calidad periodística de EL TIEMPO está cada vez más comprometida por el creciente conflicto de interés entre sus propósitos comerciales (ganarse el tercer canal) y políticos (cubrir al Gobierno que otorga el canal y a su socio en campaña) y sus deberes periodísticos. Este tipo de cubrimientos sesgados en nada contribuyen a resolver periodísticamente ese conflicto; lo único que logran es evidenciarlo. Publicada en El Tiempo

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