“He perdido media vida tratando de acabar con las Farc”: Claudia López

Tomada de: El Colombiano Claudia López, senadora de la Alianza Verde, fue durante todo el proceso de negociación una fuerte crítica, incluso logró en una proposición en el Senado que el acuerdo de paz no entrara directamente al bloque de constitucionalidad, sino que fuera el plebiscito el que le otorgara el poder de la Carta Magna. Por estos días recorre el país explicándoles a los ciudadanos por qué deben votar por el Sí y en diálogo con EL COLOMBIANO sostuvo que esta es la manera de acabar con las Farc definitivamente. ¿Cómo es hacer campaña por el Sí en Medellín, donde hay tanta oposición? “Es lo mismo que en cualquier lado, en todas partes hay gente por el sí y gente por el no, pero la inmensa mayoría de la gente está tratando de informarse y de entender el acuerdo. Estamos discutiendo con argumentos, entendiendo los reparos, yo creo que la gente tiene mucha necesidad de información de precisar dudas, de conocer más en detalle en qué consisten los acuerdos”. En medio de esta campaña para el ciudadano de a pie es muy difícil entender quién está diciendo la verdad, en las redes sociales hay mucha desinformación, ¿cómo están combatiendo las mentiras de lado y lado para que la gente tenga una correcta información? “No entrar en debate con las mentiras porque eso es darles difusión, lo segundo es que la pedagogía consiste en mostrar los hechos, las evidencias, las cifras y los compromisos. A mí me parece bien importante que la gente entienda que esto es un acuerdo que aquí las Farc están asumiendo unos compromisos y nosotros estamos asumiendo otros, y tenemos que entender cuáles son los nuestros, porque si no estamos dispuestos a asumir esos compromisos no va a ser posible la construcción de la paz. Estos son los acuerdos de paz mediante los cuales las Farc van a desaparecer como organización armada, ese es el resultado, las Farc son la guerrilla más grande de todo Colombia y de toda América Latina, nunca ha existido una guerrilla más grande, ha sido un hueso muy duro de roer, llevamos casi 35 años de negociaciones fallidas con las Farc, las Farc nunca había pronunciado la palabra desarme, nunca, nunca habían estado dispuestas a desarmarse, a desaparecer y a destruir las armas, esta es la primera vez que logramos que lleguen ahí. Este es un acuerdo donde las Farc erradican la coca que ellos mismos sembraron con las 65 mil familias campesinas que ellos administran, aquí el problema no son los 15 mil combatientes de las Farc, es que las Farc son el jefe de medio millón de personas que están en el campo, en minería ilegal o en coca, y, además, desminan los territorios. Esos son los tres principales aportes de las Farc y que se someten a justicia transicional, ese es el cuarto compromiso. ¿A cambio de qué? Pues nuestro compromiso es que si se desarman tenemos que respetarles la vida, no podemos volver a promover, ni a permitir, ni a tolerar un genocidio como el de la Unión Patriótica, si aquí lo que están esperando algunos es que un desmovilizado de las Farc ponga un pie en Medellín para mandar un sicario y matarlo que vote No, si no nos comprometemos a no matarlos una vez dejen las armas no va a haber paz. Lo segundo es que si los campesinos se comprometen a erradicar la coca vamos a contratarlos nosotros, como Estado, por dos años para que la erradiquen, y además tenemos que incorporar a los campesinos a la economía legal, por eso hay un fondo de tierras, por eso hay un fondo de desarrollo rural, por eso vamos a hacer inversiones en las zonas abandonadas y más afectadas por el conflicto en infraestructura y en desarrollo agropecuario, esa es nuestra parte del acuerdo: hacernos cargo de la Colombia campesina abandonada y empobrecida, porque si no se reproduce otro ciclo de ilegalidad y de marginalidad que puede producir violencia. Lo tercero es que si ellos se comprometen a someterse a la justicia, a decir la verdad y a reparar simbólica y materialmente a las víctimas, pero a cambio de que nosotros le permitamos hacer política, y yo entiendo que eso es lo que nos causa más escozor, pero aquí la gente tiene que tener claro algo para votar sí o para votar no, no va a haber paz con las Farc, no va a haber fin del conflicto armado si no hay justicia y no hay participación política, sin sometimiento a la justicia transicional y sin participación en política para los miembros de las Farc no hay acuerdo posible, no hubo en los 35 años pasados cuando se trató de hacer, ese acuerdo donde se le dice a las Farc ‘dejen las armas, erradiquen la coca y a continuación se van a la cárcel y no hacen política’ no lo ha aceptado las Farc nunca y no lo va a aceptar. Si queremos paz, si queremos que las Farc desaparezca como agrupación criminal, entreguen las armas, se sometan a la justicia y erradiquen la coca, el precio es que nos tenemos que hacer cargo de los campesinos y las regiones abandonadas tenemos que comprometernos a no matarlos cuando dejen las armas y permitirles hacer política, es decir, que defiendan sus ideas pero sin armas”. La oposición dice que se hicieron grandes concesiones en la Jurisdicción Especial para la Paz con relación a Justicia y Paz... “Al contrario, el 99 % de los paramilitares no pagaron un solo día de cárcel y los que fueron extraditados están pagando cárcel no por nada que le hayan hecho a un colombiano sino por lo que el hicieron al Gobierno de Estados Unidos al introducir coca, de manera que la impunidad ha sido bastante alta”. ¿Podría esperarase que qué porcentaje de los guerrilleros de las Farc llegue a la JEP? “Todos. Todos tienen que pasar por la JEP”. Pero no como responsables de delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra. “Porque no todos los son”. Igual ocurrió con los paramilitares, ¿no? “Sí igual ocurrió, pero el señor “Jorge 40” lleva 10 años en la cárcel no porque le hubiera hecho un rasguño a un colombiano, no ha respondido por absolutamente nada de eso, sino porque lo extraditaron para que no chantajeara al presidente Uribe, para que estuviera en una cárcel de Estados Unidos por narcotráfico. Nadie ha hecho un proceso de paz en el mundo para irse a la cárcel y hay más de 150 procesos. Los que quieren meter a los 15 mil miembros de las Farc a las cárceles de Colombia lo primero que nos tienen que decir es en cuál cárcel, porque hay 75 % de hacinamiento, cuál es la escuela, la universidad, la vía 4G que van dejar de hacer para hacer 15 mil cupos de cárcel. Pero no nos van a aceptar ese trato. Nadie ha firmado la paz en Colombia para irse a la cárcel, y los han firmado 7 grupos guerrilleros, los paramilitares y este es el décimo proceso de paz para no irse a la cárcel. ¿Quiénes van a ir a la cárcel? Los que no colaboren, los que no digan la verdad, los que no reparen a las víctimas. El menor de los problemas es la obsesión con las cárcel, ese no es el centro del proceso de paz, aquí podríamos meter a esos pizcos en teoría, digamos que dejamos de hacer 500 escuelas para hacer 10.000 cupos de cárcel para que un sector de la sociedad se sienta reivindicado, pero si no erradicáramos la coca tenemos muchos más riesgos de reproducir esto que si tuviéramos a 10.000 guerrilleros en la cárcel, si no incorporamos a los campesinos que están abandonados y sujetos de ser sometidos por las Bacrim, o por el Eln, o por las Farc tenemos más riesgos de que se reproduzca la violencia. La cárcel no soluciona los problemas reales que reproducen el conflicto armado: las Farc producen el 65 % de la pasta de coca que se produce en Colombia, tener un acuerdo con ellas para erradicar esa coca y erradicar ese combustible al conflicto es mucho más útil que tener esos tipos en la cárcel”. ¿Cómo este sistema de justicia va a garantizar verdad si tenemos la experiencia de las versiones libres donde los paramilitares han dicho lo que han querido y como han querido? “La principal ventaja de este sistema es que estamos aprendiendo una lección del pasado y es que aquí no podemos volver a tener un proceso de paz en el que un aparte del conflicto, los guerrilleros, tengan amnistía mientras los militares tengan 40 años de cárcel, eso es un desastre, eso ha impedido el esclarecimiento de la verdad, ha pasado más de 30 años y todavía no sabemos con certeza qué pasó en el Palacio de Justicia, el hecho posiblemente más público, transmitido en televisión, ocurrido en la capital del país, todavía no se ha podido establecer con claridad qué pasó y por qué pasó y de reconciliación, menos. Lo más importante de este sistema de justicia transicional es que nos va a permitir cerrar todas las cuentas pendientes de cualquiera con el conflicto en situaciones de equivalencia, es decir, si todos cometieron un delito igualmente grave de lesa humanidad, no importa si fue civil, o guerrillero, o paramilitar, o agente del Estado todos van a recibir la misma sanción si colaboran, y si no colaboran igual todos van a recibir la misma sanción. Este es un sistema para todo el mundo en igualdad de condiciones, que le permite a toda Colombia cerrar los proceso judiciales del conflicto y nos permite a los colombianos recuperar la Fiscalía y la Justicia ordinaria para todo lo que las necesitamos que es para los ciudadanos, no para los guerrilleros, ni para los paramilitares, ni para los que los promovieron. Aquí no hay mayores beneficios para la delación que es algo de lo que se abusa mucho, aquí mentir no te da ninguna ganancia, pero decir toda la verdad en la comisión de la verdad tampoco va a traer consecuencias judiciales, divorciar eso es muy importante porque si no vuelve a ocurrir lo que nos ha pasado con los paras: o miente y se queda con una parte de la verdad que no quiere que eso tenga consecuencias judiciales para otros, o abusa de inventarse para ver si obtiene beneficios”. Precisamente ese es un tema que preocupa mucho a los empresarios, ellos manifiestan que en este sistema va a ser muy difícil demostrar su inocencia, demostrar que estaban siendo coaccionados o extorsionados al momento de tener que financiar conductas criminales de los grupos armados. “El que nada debe nada teme. Francamente no entiendo por qué gente decente que no ha estado metida en el conflicto ahora sale a decir que tiene miedo, yo no tengo ningún temor, yo leo esos acuerdos al derecho y al revés y no tengo ningún temor. Aquí lo que va a haber es una oportunidad de esclarecer las cosas, si fueron extorsionados que vayan y digan que fueron extorsionados, si fueron invitados a invertir en zonas donde había desplazamiento para que aprovecharan por que se habían abaratado las tierras porque los invitó el Gobierno que vayan y lo digan y quedarán limpios sin ningún trámite judicial solo por colaborar con la verdad, esto es solo para efectos de la memoria histórica. Lo que no puede pasar es que en aras de que terminemos con que este fue un conflicto que nadie financió, que nadie promovió, nadie produjo entonces falseemos toda la verdad y desconozcamos la complejidad de los riesgos que tuvo que asumir la gente”. Frente a esta campaña los colombianos estamos muy polarizados ¿qué camino nos queda como sociedad si ganara el No? “Yo no creo que lo que polarice a Colombia sea el plebiscito, lo que nos polariza son los 52 años de guerra, 52 años en los que aquí se mata la gente de manera miserable, impune e inocente, eso es lo que nos polariza. 52 años en los que la gente ha acumulado, incluyéndome, un profundo rencor por las Farc, eso es lo que nos polariza, no es el plebiscito, es el dolor, el haber sido víctimas, que hay gente que le ha sacado jugo electoral y jugo económico a esta guerra y no quiere perder ese juguete. ¿Cómo acabar esa guerra? Es una decisión que se toma con mucho dolor y mucha polarización, es muy difícil tener unanimismo, en ninguna sociedad que está acabando la guerra hay unanimismo, hay dolor, hay resentimiento, y eso no me parece malo, me parece comprensible: 6 millones de víctimas, 220 mil muertos, 35 mil secuestrados, millones de colombianos inocentes extorsionados y ahora queremos llegar como si estuviéramos en una fiesta democrática, es un gran acumulado de dolor y de desconfianza súper comprensible. A mí me parece que aquí hay tres tipos de cosas que juegan en este tema: uno, todo es acumulable, que nos pesa a todos de alguna forma, a mí esta guerra no me ha hecho un rasguño y yo tengo un profundo resentimiento con las Farc, su mera existencia, lo que le han hecho a otros colombianos, la manera como han obstruido nuestra democracia, para lo que ha servido de excusa el nombre de las Farc en este país, se vinculó la política con el narcotráfico, se promovió el paramilitarismo, se hicieron falsos positivos, todo porque las Farc que eran el mal mayor y con tal de combatirlos había que acudir a cualquier mal menor. Hay que entender que aquí hay colombianos que legítimamente no pueden dar el paso del perdón, quisieran pero no pueden, no están dispuestos, su corazón no se los permite. Yo me siento en el Congreso todos los días con dos mujeres excepcionales a las que aprecio muchísimo, Sofía Gaviria, por quien tengo el mayor cariño y respeto, ella no puede dar este paso, no se siente capaz, no tiene la confianza, no lo puede hacer, siente que no hay condiciones justas para la tragedia que ella ha vivido, ¿qué crítica hacerle a Sofía? Ninguna, está en todo su derecho. Y veo a Clara Rojas, secuestrada por las Farc 7 años, casi pierde a su hijo, y se para y dice: ‘yo soy capaz de perdonar, yo puedo dar este paso, entiendo los riesgos, hay unas preocupaciones, estoy dispuesta asumirlos porque creo que los riesgos son menores que los riesgos ciertos de la guerra que hemos vivido’, ambas son una parte de muchos colombianos que piensan igualmente habiendo sido víctimas y me parece que eso es completamente respetable y así es la inmensa mayoría de los colombianos. Ahora, hay una gente, poquita pero muy influyente, que ha usado el odio contra las Farc como una bandera electoral muy rentable y lo quiere seguir explotando porque no sabe qué otra excusa usar, todo es culpa de las Farc, entonces el procurador compra su reelección comprando a unos magistrados de la Corte Suprema de Justicia con puestos y dice que son las Farc quienes pidieron su cabeza y ‘no señor, usted fue y compró su reelección y eso está prohibido por la Constitución colombiana’, las Farc se han convertido en una marca de miedo súper rentable que excusa miles de cosas y hay gente que no quiere renunciar a esa bandera porque le ha sacado mucho jugo, ahí hay otra opción que no tiene un fundamento humano ni legítimo es un cálculo de conveniencia política y electoral y no se van a mover de ahí. Y está la gente, como yo, que fundamentalmente entiende que más allá del dolor y el resentimiento tiene una gran compasión por los colombianos víctimas de esta guerra, ellos son los que van a seguir poniendo los muertos y las víctimas en esta guerra. Lo único que yo puedo hacer es con mi voto, mi vigilancia, mi influencia política, mi control ciudadano parar esta guerra y quitarles ese tormento de encima, y yo creo que si gana el Sí, el Sí lo vamos a ganar porque hay muchos ciudadanos que aprecian al presidente Uribe, que valoran su posición pero que creen que en esta oportunidad está equivocado y que el país no se puede seguir manteniendo en el pasado, en el odio, el miedo y la polarización simplemente porque es rentable. Si no hay uribistas que voten por la paz no hay manera de que gane el Sí. Y si gana el No es, al contrario, porque Uribe y otros lograron convencer a los colombianos de que es mejor seguir en esta guerra y buscar unos eventuales acuerdos mejores, en los que las Farc acepten todo lo que ya aceptaron pero a continuación se vayan a la cárcel y no hagan política, ¡éxitos!, ese acuerdo no ha sido posible nunca. Yo creo que el Sí va a ganar porque esta sociedad tiene mucha más compasión que odio”. ¿Usted cree que si ganara el No el presidente Santos y el Congreso de la República harían alguna triquiñuela para que este acuerdo sea aprobado? “En lo que a mí respecta no, esta no es una trampa para los colombianos, esta es una decisión real, si los colombianos dicen ‘No, rechazamos estos acuerdos’ yo seré la primera en exigir que esos acuerdos queden en la caneca, que no haya ningún intento de imponerle a la gente unos acuerdos que rechazó. Esperaré a que se llegue el 2018, a que los colombianos escojan otro presidente que crea que puede hacer unos mejores acuerdos a que ese presidente haga los tales mejores acuerdos, convenza a las Farc, y a que esos acuerdos vuelvan a las urnas, eso fue lo que dijo la Corte Constitucional, ese es el camino si gana el No. Pero si gana el Sí el mandato es igual, si gana el Sí hay que implementar los acuerdos con seriedad y con rigor y de manera genuina. Yo seré la primera garante de que si los colombianos dicen ‘Sí, está bien, acepto, que desaparezcan las malditas Farc y cumplan esos acuerdos’ seré la primera que esté ahí para que se cumplan, pero si los colombianos dicen No, yo aceptaré mi derrota, pero cada día que pase va a haber colombianos muertos, cada día va a haber gente secuestrada, atormentada, yo ya he perdido 28 años de mi vida tratando de acabar con las Farc, yo empecé a salir en 1986 en la campaña de Barco, después en la séptima papeleta, después promoví la Constitución del 91, después apoyé los demás procesos de paz, se me fue la mitad de la vida, tengo 46 años, tratando de acabar esta guerra y a esta guerra no le quiero dedicar ni un minuto más. A la paz estoy dispuesta a dedicarle las próximas décadas que me queden de vida”. Por último, ¿usted cómo recibió el anuncio del Consejo de Estado sobre el procurador Alejandro Ordóñez? “Este es un fallo en derecho, como lo ha reconocido el propio procurador, que se produce por una problemática corrupta que se llama ‘Yo te elijo, tú me eliges’ y es que el procurador le da cargos a sus nominadores en la Corte Suprema de Justicia a cambio de que lo nominen para que luego lo elijan, eso es corrupción, este no es el primer funcionario que se cae por eso, ya dos magistrados del Consejo Superior de la Judicatura se habían caído por eso: Pedro Munar y Francisco Ricaurte, usted no puede comprar con mermelada su propia reelección. A mí me parece ajustado a derecho y me parece que las veces que haya que tumbar a alguien de cualquier cargo para usar corrupción para reelegirse hay que hacerlo porque la corrupción es el peor cáncer de este país y si se hace además dentro de la justicia y en aquellos que están llamados a controlar la corrupción peor, porque es como que se corrompa la sal. Esta demanda se puso hace tres años y medio, no tiene nada que ver con el proceso de paz, tiene que ver con una violación a una norma constitucional, si se demoró fue por todas las leguleyadas y triquiñuelas del procurador que cambió varias veces de abogado para dilatar el proceso, recusó cada vez que podía a un magistrado para dilatar el proceso. Yo sí celebro porque cada vez que le ganemos una batalla a la corrupción o al abuso de poder yo creo que ganamos todos los colombianos”.

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