“Hay una posibilidad de parar esta guerra"

Por Bajo la Manga/ Blog de El Espectador Claudia López es una de las politólogas, analistas e investigadoras más importantes de Colombia. Apasionada desde joven por lo público, y proveniente de la clase media urbana, preocupada por generar un impacto positivo en la sociedad, fue miembro de la Séptima Papeleta, un Movimiento Estudiantil que propuso, ante las elecciones de  1990, donde se elegirían senadores, representantes a la Cámara, diputados de las Asambleas Departamentales, ediles de las Juntas Administradoras Locales (JAL), concejales y alcaldes, incluir un séptimo voto en el que se solicitaría una reforma constitucional mediante la convocatoria de Asamblea Constituyente. En los 90´s se graduó de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Externado, y realizó una maestría en Administración Pública y Política Urbana en la Universidad de Columbia, de Nueva York. Trabajó como directora de Acción Comunal durante la Alcaldía de Enrique Peñalosa en Bogotá. Siendo columnista y analista de diversos medios de comunicación, se dio a la tarea de investigar las conexiones entre paramilitarismo y poder político en Colombia, a raíz de la visita de los jefes paramilitares al Congreso de la República en el 2005. Su investigación, basada en los altamente favorables resultados de caciques electorales en zonas de influencia paramilitar, fue la piedra angular de la investigación que la Corte Suprema de Justicia adelantó a decenas de congresistas por parapolítica. Hoy, Claudia López se lanza al Senado de la República por la Alianza Verde, con una propuesta basada en la construcción de paz. BAJO LA MANGA entrevistó a la actual candidata, quien habló sobre sus investigaciones a parapolíticos, la destitución de Gustavo Petro, y la desilusión que le dio al ver a Enrique Peñalosa haciendo campaña junto a Álvaro Uribe. Bajo La Manga: ¿Cómo surgió el movimiento de la Séptima Papeleta? Claudia López Hernández: ¡Dios mío! Vamos a empezar por la historia patria. Debo aclarar que hablaré desde la óptica personal, no grupal. La Séptima Papeleta surgió como una reacción ciudadana, especialmente de los jóvenes, por la violencia del narcoterrorismo y la lucha entre carteles. Yo me he interesado por lo público desde chiquita. Desde joven esperaba con ansias cumplir 18 años porque podía ejercer mi derecho al voto. El problema es que cuando pude votar, ninguno de los tres candidatos que me ilusionaban estaban vivos: (Luis Carlos) Galán, Bernardo Jaramillo, que era muy de izquierda para mi gusto, pero muy carismático, y Carlos Pizarro, que tenía muchos amigos desmovilizados en el M-19, y sentía ilusión por la incursión de ellos en política. Eso fue algo muy frustrante. Fue casi como una violación. Ese dolor y esa frustración me motivaron a meterme en el movimiento estudiantil por la constituyente, en el proceso de la Séptima Papeleta y post-séptima papeleta. En esa época había un bloqueo: el miedo de la gente a salir a las calles, existía un tapón institucional enorme. El Congreso no hacía reformas; y si las hacía era parecido a lo sucedido con la Reforma a la Justicia: metían micos, el presidente era incapaz de frenar la violencia y el Congreso no reformaba. Por eso decidí meterme muy de lleno, y allí empecé mi activismo político. BLM: sin embargo, pese a ese activismo durante más de 20 años, nunca se había lanzado a un cargo de elección popular… CLH: En repetidas ocasiones me lo habían propuesto. Esta vez me atrevo porque veo que hay una posibilidad de que paremos esta guerra, aquí y ahora. Tenemos la oportunidad de construir una agenda de paz al futuro. Me acuerdo de cuatro escenarios de paz similares al que tenemos hoy en años anteriores, pero todos han salido mal, y después de esos rompimientos se ha desatado una ola de violencia peor que la anterior. La guerra tiene un símil: es como una tractomula que sube una montaña y se vara a punto de llegar. Hay dos opciones: empujar esa tractomula para que cruce al otro lado, o no la empujamos y dejamos que se venga abajo y nos aplaste. Yo no quiero escribir un libro más sobre los bandidos de Colombia, la guerra y cómo las mafias cooptan el Estado. Cada una de esas historias es muy dolorosa. Ahora hay una causa que es la paz y me siento con la experiencia y el conocimiento necesario para contribuir en este propósito de la paz. BLM: ¿por qué se puede creer en este proceso de paz? CLH: porque hay una causa histórica, hay un gran equipo y existe la posibilidad. No necesitamos heroísmos, sino gente normal haciendo acciones políticas colectivas. Debemos ser capaces de competir sin agredirnos y sacar una agenda política conjunta. La meta Alianza Verde es sacar, como mínimo, cinco Senadores, pero creemos que podemos llegar a diez. BLM: ¿quiénes van a conformar la lista? CLH: la lista la encabeza Antonio Navarro Wolff, quien tiene experiencia en temas de paz. Gobernó Nariño cuando estuvo azotada por plagas como DMG, las Bacrim, masacres contra indígenas y presencia constante de las FARC. Conoce la Colombia urbana y rural, y es un hombre moderado, talentoso, conciliador, con ideas claras y sensatas. Aprecio el gesto de Navarro en bajarse de la consulta presidencial. Otras personas de la lista son Jorge Londoño, senador Verde de Boyacá: Félix Valera, también senador Verde del Cesar; Jorge Iván Ospina, exalcalde Cali, que es un hombre políticamente talentoso y sacó a Cali del abismo…es como el Fajardo caleño. También estará el sindicalista Witney Chávez; en representación de los indígenas estará  Danilo Villafañe, un hombre bello, espiritual y defensor de su etnia. Igualmente tenemos gente de la Unión Patriótica, que aunque son de izquierda más radical, comparten la causa de la paz. BLM: ¿cuándo se empezó a vincular a los medios y a la investigación? CLH: llevo 25 años trabajando. A los medios sólo he estado vinculada los últimos seis o siete años, pero nunca he sido empleada de un medio, sino que he ejercido como columnista y analista. He trabajado con las Naciones Unidas y he sido consultora en asuntos urbanos. Entre 2005 y 2006 estuve en uno de esos cambios de trabajo, y Juanita León me invitó a ser columnista de semana.com. En esa época fue la visita de los paras al Congreso y yo quedé en shock: esos mismos tipos que hace 15 años eran unos matones, los recibieron como héroes en el Congreso. Allí me puse a investigar lo que dijeron paras y congresistas, que con un nivel de pleitesía altísimo justificaron semejantes barbaries. Miré cómo elegían a esos congresistas, dónde, cuál era su agenda, y me di cuenta que los resultados de ellos, atípicamente altos, estaban relacionados con municipios de dominio paramilitar. Eso terminó siendo una pieza clave en la investigación por parapolítica a muchos de los políticos de este país. Fue investigar cómo los ilegales cooptaron el Estado, que llegaron a tener el 35% del Congreso. BJM: de lo que logró investigar, ¿aún faltan personas por judicializar? CLH: hacen faltas muchas. El nivel de impunidad es muy alto. Para las elecciones del 2006, 2007, 2010 y 2011 me dediqué a trabajar con la MOE, Corporación Arcoiris y distintas ONG, donde investigamos cómo los parapolíticos hacen fraude, compran votos, entre otros. También me di cuenta que en cada elección surgen nuevos bandidos. Yo podría pasarme el resto de mi vida investigando cómo ganan las bandidos, pero me parece frustrante, porque la razón por la que este tipo de cosas pasan es porque en la mitad del territorio de Colombia, la Colombia rural, no hay Estado, y ellos, los bandidos, se convierten en el Estado: deciden quiénes ganan las elecciones, quién vive o no, quién se mueve o no. Quiero meterme a la política porque tengo más claras las ideas de cómo construir estado de mercado en las regiones. Por ejemplo: en Antioquia no podemos permitir que el Bajo Cauca y el Magdalena Medio sigan siendo tierras de bandidos, así como pasa en otras regiones del país. BLM: se ha visto muy activa esta semana por la decisión de la Procuraduría en destituir a Gustavo Petro. ¿Por qué considera que la Procuraduría se equivocó? CLH: porque no hay ninguna proporción entre los hechos que se investigaron y la sanción que se impone. Hay un debate sobre si la política de basuras de Bogotá debe ser a o b, o qué tan pública o privada. Eso no es competencia del procurador, sino de los ciudadanos que eligen a sus gobernantes. Sí hubo unas fallas por un caos de dos días en el tránsito de un esquema a y ¡dos días! No veo qué conexión hay entre eso y quitarle los derechos políticos y decretar su muerte política a una persona. También me parece una cosa políticamente cargada por una visión ideológica, como lo fue con Alonso Salazar, quien denunció a unos bandidos aliados con unos políticos, y no destituyen a estos políticos aliando con bandidos sino a quien denuncia. Yo no voté por Petro sino por Peñalosa, y hubiera preferido que ganara Peñalosa. Lo que no puedo tolerar es este abuso de poder, y hay que defenderlo pacíficamente. BLM: usted trabajó en la Administración de Peñalosa y, además, ha sido crítica constante de Uribe, ¿cómo tomó el gesto de Peñalosa haciendo campaña junto al expresidente? CLH: muy frustrante. A Enrique lo quiero y admiro. Trabajé con él como directora de Acción Comunal, y fueron los tres años más felices de mi vida profesional. Me duele porque un hombre tan oscuro y tan torcido como Álvaro Uribe no se merece a alguien tan decente como Enrique Peñalosa…no le llega a los talones. Evidentemente con Uribe el país mejoró por el esfuerzo militar que se hizo; en algunos temas el país mejoro, pero él es un tipo corrupto de pies a cabeza, que ha tenido un pie en la mafia y otro en la opinión, y Enrique no es nada de eso. Peñalosa, dejándose llevar por la idea de que valía todo por ganar, traicionó el “no todo vale”. Enrique, siendo alguien de derecha, (yo también lo soy porque creo en el libre mercado y otros asuntos) se dejó apoyar por eso y perdió. Ya perdió dos veces y si se deja apoyar otra vez, pierde otra vez. Enrique es una persona valiosísima para Colombia. BLM: ¿por qué no se logró conformar la lista por la paz que proponía Mockus? CLH: fue muy difícil porque hay unos dolores, un duelo de la Ola Verde que no ha terminado, y si me duele a mí, que estuve al margen, ahora imaginarse a Mockus que carga unos dolores de frustración por lo que paso después, como la alianza con Uribe. Hay unas sensibilidades grandes. Para Mockus volver al Partido Verde es como ir a un funeral…un lugar al que sólo volver le dolía. Ni Mockus ni Peñalosa han sido capaces de superar ese dolor. También hay una diferencia con Antanas de qué se requiere ahora: el quiere comprometerse con la paz, como nosotros, pero él, aunque había aceptado tragarse ese sapo, se patrasió, porque pensó que los que estaban en el Partido Verde no daban la talla. Yo le dije que este país no necesita 20 notables que se declaren salvadores del país: ¡eso es caudillismo! ¿Desde cuándo pasamos del “construir sobre lo construido” a “dividir por dividirnos”? No seamos caudillistas, contengamos nuestro protagonismo personal y construyamos algo que trascienda. BLM: esta semana se notaba dudosa frente a su aspiración al Senado, ¿a qué se debe el dilema? CLH: Uno: la causa. Dos: el equipo. Tres: la plataforma. Cuatro: la candidatura. Hace cinco días existía la posibilidad de múltiples listas, y eso generaba que fuéramos a ser un gran fracaso. Si no es en un equipo de acción colectiva, esto no va a servir de nada; va a ser una competencia dentro de nosotros, y eso me hizo dudar. Pero mientras la cosa fue evolucionando, quedaron dos listas: la del Polo y la de la Alianza Verde, una cosa más razonable. BLM: ¿cómo se ve al Centro Democrático en estas elecciones, en las que la paz será un tema clave? CLH: es un gran contendor. La nuestra es la alternativa a ese Centro Democrçatico. Esa es la lista de la guerra, y esta es la de la paz; esa es la lista de la corrupción, y esta es una lista decente. Uribe defiende el statu quo de la guerra, se han beneficiado de la guerra, de las tierras despojadas, las FARC han sido el jefe de debate del uribismo durante mucho tiempo, que además le sale gratis. Nosotros defendemos la paz, que aunque sea menos fuerte en votación, apostamos por el cambio, que no es sólo quitarle los fusiles a las FARC, sino integrar la Colombia urbana y rural, redistribuyendo el poder político para los ciudadanos. Queremos que haya justicia para todos. La nuestra y la del Centro Democrático son dos visiones muy distintas de cómo debe ser Colombia. BLM: ¿por qué ha sido difícil unir a los líderes de la Ola Verde después de las elecciones presidenciales? CLH: todos tienen roles distintos y aportarán desde su espacio, sin vincularse entre sí necesariamente. Enrique es precandidato presidencial y el Partido no ha tomado la decisión de designarlo, o ir a una consulta inter o intrapartidista. Públicamente dijo que iba a contribuir a que la lista encabezada por Navarro le fuera bien. Por su parte, Mockus va a tener un rol más pedagógico. BLM: ¿se identifica con Enrique Peñalosa, más que con los otros precandidatos presidenciales? CLH: sin duda. Aquí hay una gente de izquierda que duda de Enrique se vuelva a aliar con Uribe. Nadie, incluyéndome, se va a aguantar eso. A diferencia de ellos, yo conozco a Enrique, y él es un obsesivo de la construcción de igualdad en la sociedad. Parte del trabajo que tenemos es limar esas diferencias. Para defender la paz me siento muy cómoda con Enrique, aunque me preocupa no verlo muy comprometido; quiero verlo proponiendo cosas avezadas. No lo he escuchado en concreto para saber qué quiere hacer diferente a Santos. Me genera confianza, aunque si Sudarsky es el candidato, también me sentiría cómoda.   Ver esta entrevista en El Espectador

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