¡Ganamos todos!

Publicado en La Silla Vacia La Juez 23 penal local de Bogotá me absolvió de los presuntos delitos de injuria y calumnia de los que me acusaban la Fiscalía y el ex presidente Ernesto Samper Pizano. El texto completo de la sentencia se leerá en audiencia pública el próximo 31 de marzo. La juez acogió los principales argumentos que sustentó y demostró mi defensa, en cabeza de los abogados Carlos Rodríguez Mejía y Luz Marina Monzón, así como de los testigos Eduardo Bertoni, ex relator para la libertad de expresión de la OEA, y de la periodista María Teresa Ronderos. Mi defensa demostró que mis opiniones en la columna se basaron en hechos veraces, incluso judicialmente probados (como la narcofinanciación de la campaña presidencial de Samper) o cuestionados (como los móviles del asesinato de Elizabeth Montoya de Sarria, “la monita retrechera”). Que dichas opiniones no constituyen injuria o calumnia alguna, no imputan delito alguno; son juicios de valor subjetivos sobre hechos ciertos y públicamente conocidos. También demostró que la Constitución, la jurisprudencia de la Corte Constitucional y la Corte Interamericana señalan expresamente que el umbral de protección de la honra de los políticos y funcionarios públicos es menor, porque libremente han decidido exponerse al escrutinio público y por la influencia privilegiada que tienen en la sociedad. Y que donde quiera que se genere un conflicto de derechos entre la honra personal de un político o funcionario público y la libertad de opinión, prima la libertad de opinión en aras de proteger el principio fundamental de libertad de expresión y los cimientos del sistema democrático. Por último, demostramos que no hay un nexo causal entre las opiniones de mi columna y la supuesta afectación de la honra del ex Presidente Samper. La juez también acogió nuestro argumento de que esta controversia hace parte de mis derechos a la libre expresión y al ejercicio del control político ciudadano. Todos los políticos, incluido el ex Presidente Samper, tienen honra y tienen derecho a defenderla. Pueden hacerlo en el debate público, en la controversia periodística o en el terreno civil, pero no pueden utilizar la honra personal como mecanismo de defensa penal. Esta es la tercera vez, que Ernesto Samper pierde en su pretensión de judicializar penalmente a periodistas (María Isabel Rueda en 2004, Claudia López en primera instancia en 2007 y Claudia López en juicio público en 2011) en controversias de opinión sobre su trayectoria política, en particular sobre el narcoescándalo del proceso 8.000. Los detalles de este caso, de la columna que originó la demanda y de mi defensa están disponibles en una entrada anterior de mi blog. También están disponibles los cubrimientos de la primera audiencia pública del juicio y de la audiencia en la que se anunció el fallo absolutorio a mi favor. Con el fallo de la Juez 23 sobre este caso ganamos todos! Ganó la libertad de expresión, el periodismo y el control político ciudadano. A todos los que me acompañaron en esta batalla toda mi gratitud y afecto. Ver en la Silla Vacia

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