Comisión de Paz del Congreso sesionó en Tumaco

Bogotá D.C. noviembre 30 de 2014. (Prensa Senado).El regreso a la libertad del general Rubén Darío Alzate, el Cabo Jorge Rodríguez y la abogada Gloria Urrego pude convertirse en el punto de inicio, de la recta final del proceso de paz, a partir de la reanudación de las negociaciones entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC, en La Habana, Cuba. El hecho, además de superar un drama familiar abre la puerta para que la edificación de la paz en Colombia se convierta en un asunto de Estado. ""Los clamores de paz, convivencia y seguridad ciudadana vienen de todos los rincones de Colombia: desde Tumaco, pasando por Barranquilla, Maicao y Puerto Asís", coinciden en señalar los integrantes de la comisión de paz del senado, que el pasado 28 de noviembre sesionó en la Casa de la Cultura del Puerto nariñense. En la célula congresional tienen asiento diversas fuerzas políticas representados en Horacio Serpa (Partido Liberal), Antonio Navarro Wolf (Partido Verde), Claudia López (Partido Verde), Iván Cepeda (Polo Democrático), Roy Barreras (Partido de la U) y Rosmery Martínez (Cambio Radical) entre otros, que le han tomado el pulso al sentir de los ciudadanos colombianos, que le "dicen no a la violencia y levantan su voz para que la desigualdad en zonas neurálgicas del país como la zona andina, la costa pacífica y la costa atlántica llegue a su fin y se inicie una modernización del aparato productivo, salga al paso a la pobreza y se fortalezca la educación, la ciencia y tecnología, acompañado de una moderna prestación de los servicios públicos". "La firma de la paz, no significa el fin del conflicto. Como la reconciliación nacional tampoco significa el fin de nuestra diferencias, pero ambas son condiciones necesarias para abandonar la vía de la violencia como instrumento para resolver nuestras diferencias y explorar el diálogo y la concertación como ruta para construir una solución civilizada", señalaron las organizaciones sociales en Tumaco, una zona del país golpeada por la violencia históricamente por más de cuatro décadas", precisaron. En este sentido, el copresidente de la comisión de paz del senado Antonio Navarro Wolf (partido verde) recordó que cincuenta años de violencia en Colombia no es el camino para construir el presente y futuro de un país pluralista, diverso y pluriétnico que quieren los ciudadanos, sino su negación. Su punto final". A sus palabras, se unieron madres cabeza de familia –afectadas por la violencia en el departamento de Nariño- quienes consideraron en señalar que "sin la recuperación del campo es imposible hablar de paz, porque este sector es el único capaz de generar empleo masivo y garantizar alimentos, condición básica para comenzar a reducir la pobreza en un país, de más de 48 millones de habitantes". Capítulo aparte de esta reflexión, jugó el papel en la liberación del militar de más alto rango secuestrado por la guerrilla de las FARC –en su historia- la abogada y el cabo del Ejército- por cuenta del Ministerio de Relaciones Exteriores, los países garantes del proceso: Noruega y Cuba, además de la Cruz Roja Internacional y el Congreso de la República. Un hecho que demuestra que la construcción paz en Colombia: no es coyuntural. Sino una política de Estado, que incidirá positivamente en América Latina. Crédito: Artículo e imagen tomados de la oficina de prensa del Senado

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